

Semanas después, el general Poriorek tomaría Sarajevo y se convertiría en propietario del coche....tras lo cual fue derrotado en Valievo, perdería su mando y terminaría en un asilo de insanos.
El siguiente usuario fue un capitán del Estado Mayor, que lo manejaría durante una semana....al cabo de la cual chocó, mató a dos personas y murió en el lugar del accidente.
Terminada la guerra, el auto quedó en propiedad del nuevo gobernador de Yugoslavia.....quien tuvo cuatro accidentes en cuatro meses con él (perdiendo el brazo derecho en el último).
¿Siguiente propietario? Un médico, el Dr. Srkis, que ya no encontró chofer por la mala fama del coche, por lo cual decidió conducirlo él mismo.....y seis meses después tuvo un accidente mortal con el auto.
Tras algunas vicisitudes, pasaría a manos de un experimentado corredor suizo.....que se mató conduciéndolo.
A todo esto, si bien el coche no había sufrido daños graves, ya había adquirido una reputación nefasta. Por ello es que fue vendido por casi nada a un rico agricultor que no era supersticioso.
Una mañana, no hubo manera de hacerlo arrancar. Un vecino aceptó remolcarlo con un carro de bueyes hasta el poblado. Pero apenas comenzó el trayecto, el motor arrancó con gran estrépito, el coche arrasó con el carro y continuó la marcha, chocando y matando a su conductor.
Esta vez el auto quedó dañado. ¿Lo convirtieron en chatarra entonces? No, en absoluto.
Un tal Hirshfield, propietario de un taller, no resistió la tentación de comprarlo para repararlo. Así lo hizo, guardándolo luego para usarlo en ocasiones especiales. Y una de esas ocasiones fue una boda, a la que se dirigía con seis personas más.
Claro que nunca llegaron. Tuvieron un accidente, muriendo cuatro y el conductor.
Por fin, pareció llegarse a un punto donde la maldición del coche superó a la codicia humana y, entonces, ningún particular quiso adquirirlo. Pasó entonces a manos del gobierno austríaco, que lo restauró y lo colocó en un museo.
Pero el coche no dejó de traer mala suerte: el museo fue pulverizado durante un bombardeo de la Segunda Guerra Mundial. Aunque el auto quedó intacto, claro.
Y allí lo pueden visitar si gustan. (Pensándolo bien, yo paso)
6 comentarios:
Muy interesante.
Realmente escalofirante todo lo que rodea a ese auto.
Te agradezco la info , ya que lo mas cercano que estare de Viena , es seguramente de un pan al comer un pancho.
Saludos
Bueh, digamos que el fusquita que teníamos era como un pichón de este .... jajaja
Como que paso de visitar tal museo, eh, dejalo ahi tranqui.
He mirado su barra lateral, me gusta los chiches que le ha puesto.
Fonzi:
Nunca se sabe, de repente visitás Viena y mucho más!!!
(Igual comprendo si este museo no lo visitás, jajajajaja)
Va un abrazo!!!
Mariolo:
Yo no podría conmigo mismo: finalmente creo que visitaría el museo y le sacaría fotos al coche.
(Pero rapidito y a la pasada: no sea cosa que empiece justo un bombardeo, un terremoto o la Tercera Guerra Mundial, jajajjaa)
Saludos!!!
Ay querido Pelaíto, si te digo que la imagen del auto, la sólo visión, ya me transmitió bastantes malas vibras...y si encima fui leyendo, no te digo nada.
Y mira que es maldito el maldito auto que el pinta más que bien, luego de tantos accidentes, ¿verdad? ni reparado ni nada, éste tiene alma y trucos con el diablo :S
...menos mal que nunca me saqué el carnet de conducir.
p.d.: ¡cada vez me gusta más este bloggcito! brrrrr qué escalofríos me va dando!! y esos gadgets que le metiste, de la piba pseudoabducida y la carita del alienígena!
un besotote bien grande para tí Pelaíto!! deseando volver!! :DD
Mary:
Si te gusta Stephen King recordarás "Christine" seguramente.
Aunque creo que este auto superó la marca completamente.
(Así, nunca vas a querer conducir, jajajajja)
Muchos besos y gracias por los comentarios: me alegra mucho que te guste el nuevo blog!!!
Frente a mi universidad hay un estacionamiento público cuya dirección es 666. Supongo que cuando uno jala un examen puede echarle la culpa a la mala suerte que ha de traer tener eso al frente xD
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