lunes, 15 de agosto de 2011

LA CASA INTERMINABLE


Muchas personas piensan que el dinero hace la felicidad. Y que mucho dinero da mucha felicidad.
No soy quién para denigrar la filosofía de vida imperante, pero hoy vamos a hablar de un caso donde las cosas no fueron tan simples.

La finca que se ve en la foto superior es la Casa Winchester, que se encuentra en San José (California, USA). Por más que parezca magnífica (y lo debe ser sin dudas), su existencia y su misterio son producto de la desgracia y la locura.

No voy a decir de qué año data la casa, porque es un poco aventurado poner una fecha a algo que, en rigor, no fue  finalizado nunca. En principio, para poner en un marco temporal a nuestra historia, digamos que la casa se comenzó a construir después de 1881.
Allí la vemos en una foto de época:


A los efectos de nuestra historia, tenemos que retroceder un poco en el tiempo.

Nacida en 1840, Sarah Lockwood Pardee creció para convertirse en una belleza de su ciudad natal (New Haven, Conneticut, USA) y tuvo la mejor educación a la que podía aspirar una joven de su época. Hablaba cuatro idiomas con fluidez y, a la usanza de la época, era una excelente intérprete de piano.

Como más allá de eso era una jovencita simpática y agradable, no pareció raro que le llovieran los candidatos. Y quien se ganó su corazón fue William Winchester, de la familia que fabricaba las armas de esa marca.
En 1862, Sarah se convirtió entonces en Sarah Winchester y poco tiempo después tuvo una niña de nombre Annie.

Veamos a Sarah en dos etapas de su vida:

Los negocios de Winchester iban viento en popa. La guerra hacía que el armamento fuera requerido en cantidades gigantescas. El dinero le llegaba a manos llenas, en cantidades más grandes de la que cualquier ser humano pudiera gastar.

Pero entonces, en 1866, sucedió algo terrible: a causa de una enfermedad falleció la pequeña Annie.
Esto fue devastador para Sarah y originó un largo período de su vida en el cual la depresión le dominó por completo.

Pasaron quince años y pareció que no todo estaba perdido. Sarah comenzaba a mostrar signos de una leve mejoría. Pero la tragedia volvió, esta vez representada por la muerte de William, su esposo.
Lo que sucedió luego es el origen de la Casa Winchester, una de las mansiones más extrañas y misteriosas del mundo:


La desesperación de Sarah le llevó a consultar un médium en Boston. Puede parecer una completa locura, pero teniendo en cuenta el estado emocional de la señora y el hecho de que el espiritismo pasaba por un período de auge en la época, no suena tan raro.

Lo cierto es que el médium fue claro en sus apreciaciones. Le explicó a Sarah que los Winchester estaban malditos por las armas que habían creado,  fabricado y vendido continuamente. Los espíritus de indios nativos y de soldados masacrados en la Guerra Civil, les perseguirían incansablemente.

Implicando en sus palabras que Sarah podía ser la próxima víctima de esta furibunda maldición, aconsejó tomar una medida práctica: alejarse hacia el oeste y buscar nuevos horizontes donde establecerse.

Así fue como Sarah viajó en busca de un lugar donde establecerse, hasta que lo encontró en California, en San José. La forma en que decidió cuál era el sitio apropiado para construir su nueva casa no se conoce, pero  se especula que sea parte de una larga serie de instrucciones secretas que recibió del espiritista.

Nadie supo nunca en qué consistían estas precisiones ocultistas, pero al parecer una de ellas era que la casa, si bien debía ser habitada por Sarah, jamás debía darse por finalizada. Y eso fue respetado a rajatabla: durante los casi cuarenta años siguientes, día tras día trabajaron obreros y carpinteros ampliando o modificando la finca.

Veamos algunas fotos de las fachadas y jardines:




También podemos ver uno de los salones de baile (con su órgano), el cuarto de costura y uno de los tantos vitrales:




Para cuando Sarah falleció, la casa tenía 160 habitaciones (de las cuales 40 eran dormitorios), contaba con cuatro plantas unidas por 40 tramos de escaleras y se calefaccionaba por medio de 47 chimeneas.
Todo ello para una sola persona, que además insistía en continuar con la casa en obras en forma permanente.

Y esta no era su única "excentricidad", por cierto.

Algunas de sus extravagancias eran propias de una persona de buen corazón. Solía pagar a los obreros un jornal que duplicaba el usual para la época. Y no era raro que invitara a los niños de los azorados vecinos a comer helado y oir como tocaba el piano. Además, varios orfanatos y obras de caridad de la ciudad se beneficiaron de sus generosas contribuciones.

¿Cosas de solitaria? Puede ser. Pero otras son de difícil explicación.
Por ejemplo, no dormía dos noches seguidas en el mismo dormitorio. Hacía tocar una campana a medianoche y las 2 de la madrugada. Y además, todas las noches, antes de irse a dormir, se encerraba en una habitación con hojas de dibujo, una provisión de lápices y una planchette (especie de tablita donde se coloca un lápiz y puede ser rodada sobre una hoja por una o más personas):



Igualmente, otras características de la Casa Winchester son indudablemente de carácter ocultista. Al igual que sucede con el Castillo Pittamiglio de Montevideo, cuenta con escaleras, puertas y ventanas que no conducen a nada, pero así fueron realizadas por orden de Sarah:





Por último, una curiosidad.
Uno de los vitrales existentes en la Casa Winchester muestra una frase que, en principio, no parece casar con nada:


Como me llamó la atención, me puse a ver qué significado podía tener (pese a que mis conocimientos del idioma inglés no auguraban demasiada fortuna a la búsqueda). Pero al final encontré una procedencia: son palabras tomadas del Acto quinto, Escena quinta, de la obra de Shakespeare "Ricardo II"

"Me he estado preguntando cómo puedo
comparar la cárcel en que vivo con el mundo
y, como el mundo es tan populoso
y aquí no hay otro ser que no sea yo,
no soy capaz. Con todo, voy a resolverlo.


Mi mente será la hembra de mi espíritu,
mi espíritu el padre, y los dos engendrarán
una prole de fecundantes pensamientos
que poblarán este mundo en pequeño
de caracteres tan variados como el mundo,
pues ningún pensamiento se contenta."

¿Comparaba Sarah su situación con la de un rey prisionero y solo? Es probable.
En todo caso, no estaba más loca que el resto del mundo.

12 comentarios:

El radioaficionado dijo...

Bueno... Más o menos mi casa fué durante un tiempo así... Siempre había alguien de la cosntrucción y no había forma que se fueran!

Mariolo dijo...

Que gran historia, la de esta señora y la de esta casa sin terminar.

¿Se sabe qué ha pasado con la casa, posterior a su muerte?. Sigue siendo una casa sola?

Ernesto Moreno dijo...

O era una loca con mucho dinero y tiempo...o una loca con mucho dinero, tiempo e información arcana. ¿Quién sabe qué cosas dejaba entrar por esas críoticas puertas a las dos de la mañana?.

Un abrazo pelado.

Anónimo dijo...

No se , esa frase, y ese verso de shakespeare......me recuerdan a una ley de la metafisica,"como es arriba es abajo" tal vez esa casa fue contruida en base a esa ley por alguna razon, o fue tenida en cuenta con algun proposito.
Seguramente para contrarrestar su mal karma con lo de las armas.
Pero que no sepamos sus razones y no la podamos comprender aun (a Sara) no significa que estuvo loca.
Igual no debe ser nada lindo dormir en esa casa.
Pero mirando el lado positivo al menos ayudo a otras personas, en especial teniendo en cuenta que el que invento las armas fue su esposo y no ella.
Pero no deja de darme pena Sara, siguio su vida sola y vivio atormentada.
Un abrazo.
Azra

Rosa dijo...

¡Que triste historia la de Sarah!. La vida le regaló todo lo que podía desear pero al final todo se vuelve en contra y claro con tanto espíritu junto unido por una misma causa complicado hacerle frente.
Besos.

pelado1961 dijo...

Radioaficionado:

Me mataste con esa!!!
Creo que todos hemos pasado por la experiencia, pero en forma indeseada, jajajjajaa
(y después parece que nunca terminaremos de limpiar)

Un abrazo.

pelado1961 dijo...

Mariolo:

Creo que hoy en día es una especie de museo, que se puede visitar.
Esperemos que dure, aunque mantener semejante caserón debe ser difícil, ¿no?

Va un abrazo.

pelado1961 dijo...

Ernesto:

Lo más raro es que se dedicara a la "planchette", que es como un antepasado de la ouija.
Creo que la señora escondía algún secreto medio extraño.
Como para un cuento de Lovecraft.

Un abrazo.

pelado1961 dijo...

Azra:

Superar esas muertes familiares no debe ser nada fácil. Obviamente eso tiene que haber dejado consecuencias en la mente de Sarah.
De todas formas, el concepto de "locura" no me resulta apropiado para el caso.
(Todos los días me tropiezo con gente más desquiciada, pero que llevan una vida "normal" según los cánones de hoy en día).

Va un abrazo.

pelado1961 dijo...

Rosa:

La vida le regaló materialmente y le quitó afectivamente.
No salió ganando.

Beso.

Anónimo dijo...

Lo del planchette es intersante lo que decis,y con respecto a eso yo siempre digo, "no abras puertas que no sabes si vas a poder cerrar despues", mas si no sabes que hay del otro lado.

Azra.

pelado1961 dijo...

Tal cual!!!