miércoles, 31 de agosto de 2011

DOS MÚSICOS DIABÓLICOS


Les invito a imaginar un músico exitoso, pelilargo, adicto, de aspecto desaliñado, ludópata, con fama de mujeriego y -para colmo-  centro de una leyenda urbana que le señala como pactando con el Demonio.

No, no les estoy hablando de Marilyn Manson, Alice Cooper o la gente de Iron Maiden o Black Sabbath. Se trata de Niccolo Paganini, un músico y compositor italiano que se hizo famoso como intérprete de violín.

Nacido en 1782 en Génova, cuenta la leyenda que, cuando Niccolo tenía cinco años, su madre tuvo un sueño en el cual se le apareció el Diablo para asegurarle que el pequeño sería un músico afamado.
Y parece que la madre se tomó muy en serio el asunto, pues tras una conversación con su esposo el resultado fue que pusieron a Niccolo a practicar el violín diez horas por día.

El niño fue creciendo y perfeccionando su arte, al punto que ya a sus dieciséis años era famoso. Y al igual que sucede hoy en día con precoces estrellas del rock y del pop, Niccolo bebía profusamente y no controlaba su adicción.

Pudo entonces desaparecer del gusto popular y ser tan fugaz como lo son muchos artistas actuales, pero tuvo su primer golpe de suerte: encontró un mecenas, una dama de alta sociedad que le llevó a vivir con ella y lo recuperó de su adicción, al tiempo que le facilitó las cosas para que aprendiera otros instrumentos y mejorase aún más su técnica en el violín.


La cuestión es que Niccolo se puso en carrera nuevamente, más fuerte y más hábil que nunca. El resultado fue que, si antes había tenido fama, ahora tenía celebridad absoluta. Pronto volverían los excesos, claro está. Y con ellos, la leyenda negra de un pacto con el Demonio.

Paganini no se molestó en desmentir esos rumores. Por el contrario, parece ser que ayudaba a cimentarlos. ¿Cómo? Componiendo e interpretando piezas de intrincada dificultad, tocando por diversión con una sola cuerda en el violín, haciendo sonar su instrumento como si de varios violines se tratase...en fin...era un verdadero "rockstar" pero del siglo XIX.

Si hubieran existido las revistas de chimentos en esa época, el tipo era nota de tapa con seguridad. Sus borracheras y algunas "peculiaridades" (como ser amante de las dos hermanas de Napoleón al mismo tiempo), sumadas a su innegable virtuosismo, le aseguraban estar en boca de todos.

Cuando murió, se le negó la sepultura en tierra consagrada (lo cual significaba, en esos tiempos, que quedabas afuera del cementerio). Sucede que, ni aún agonizando, Paganini aceptó que le suministraran la extremaunción, a pesar de que se hicieron varios intentos. O sea, siguió haciendo crecer la leyenda negra hasta en esos momentos.

Finalmente, hubo que embalsamar el cuerpo y dejarlo en el sótano del hijo por espacio de dos años. Luego recibiría sepultura en un lazareto (y sería trasladado en dos ocasiones más).

Otro colega anterior a Paganini supo ganarse cierta fama diabólica también. Me refiero a Giuseppe Tartini.


Y no es que podamos comparar al buen Giuseppe con el pillín de Paganini, porque Giuseppe Tartini fue más bien devoto. Incluso, en cierta etapa de su vida proyectó hacerse sacerdote. Pero fue el amor de una mujer lo que le llevó a encarar otros caminos.

Lo cierto es que Giuseppe pasó a estudiar leyes, fue campeón de esgrima y, apenas incidentalmente, se interesaba un poco en la música.
Eran tiempos patriarcales (Giuseppe nació en 1692) y recién cuando su padre murió fue que nuestro amigo pudo casarse con su amor, Elisabetta Premazore, desaprobada por su progenitor. Pero eso le causó otro conflicto: Elisabetta era la "favorita" de un Cardenal poderoso, de modo que todo terminó mal y Giuseppe debió recluirse en un convento para escapar de las garras de un proceso que le iniciaron.

La vida había cerrado un extraño círculo. El hombre que no quiso convertirse en sacerdote, ahora estaba encerrado en un convento.

Los días transcurrían lentos y Giuseppe encontró una afición: aprendió a tocar el violín. Y una noche tuvo un sueño muy pero muy extraño:


En sus propias palabras, Giuseppe soñó con el Demonio y, en particular, soñó que había hecho un pacto diabólico. Como resultado del contrato infernal, tenia cuanto quería y se cumplían todos sus deseos.
Un día, platicando con el Diablo, tocaban el tema de la música y Giuseppe le tendió su violín para que Lucifer le interpretase una pieza. Entonces, éste tocaba una sonata tan exquisita como nunca nadie había oído, al punto que era extasiadora.

Despertó de golpe Giuseppe y trató de poner en notas lo que había oído, pero fue en vano. Sin embargo, compuso en ese momento una pieza que pasaría a la historia y se llamaría, precisamente, "El trino del diablo".

Cualquier músico hubiera estado feliz de acreditarse esa composición, pero Giuseppe no. Siempre dijo que le resultaba frustrante no haber podido recordar la sonata de su sueño, que le resultaba tan inigualable como inalcanzable.

Hay quienes redoblan la apuesta y dicen que en el cuarto de Giuseppe apareció un segundo violín al día siguiente, nuevo y reluciente.
¿Olvidado por un ejecutante diabólico, quizás?

12 comentarios:

Anónimo dijo...

No solo los cantantes de rock tienen tratos con el diablo, hay muchos que de seguro lo tienen hoy en dia,y algunos con musica mucho mas inpensada para lo diabolico, de hecho muchas tiene mensajes subliminales que lo demuestran.
Pero bueno quien juega con fuego seguro se quema.
Habria que ver si valio la pena,la celebridad en una vida contra la eternidad de tormento que seguramente estan pasando estos dos musicos que nombras.
Suponiendo que todo el infierno sea real, igual por las dudas no me gustaria averiguarlo jejejejeje.
Me quedo como estoy , tranquilo nomas.
Un abrazo.
Azra

Ernesto Moreno dijo...

Me recuerda mucho al relato de Lovecraft "la Música de Erich Zann". En donde un tipo al cambiarse de casa, escucha tremendas melodías que viene de la ventana en el último piso, después descubriría lo que aquél desdichado y portentoso musico intentaba ejecutándolas. saludos Pelado.

Mariolo dijo...

¿Y Giuseppe se vengó del cardenal maledetto?

Que historias, Pelado.

Con su permiso y el de Cotugno, sigo escuchando Ozzy Osbourne

pelado1961 dijo...

Azra:

La existencia del infierno es cuestionable, verdaderamente.
Igual, pienso que debe estar a tope (hay cada candidato a inquilino.....).

Va un abrazo.

pelado1961 dijo...

Ernesto:

El maestro Lovecraft es un puntal en este blog. Y el cuento que trajiste a tema es un excelente ejemplo de lo que sugiere el post.
Por las dudas, mejor no cruzarse con el amigo Zann, jaajajjaja.

Un abrazo.

pelado1961 dijo...

Mariolo:

El Cardenal salió ganando.
Hubiera sido un lindo tema para una novela de época, ¿no?
(Y metemos a los tres mosqueteros en la trama, jajajajjaja).

Va un abrazo, amigo!!
PD: escuchate un disco de covers hecho por Ozzy, que está fabuloso (hasta Cotugno lo debe tener).

Anónimo dijo...

jajajaja,
seguro que Cotugno escucha cosas mas heavys aun.Las apariencias engañan.

Y si, debe estar tan lleno que , seguro piensan en abrir sucursales por ahi.

Hablando de todo un poco, viste la aparicion de una flotilla de ovnis en nueva york , en el Bronx,antes del huracan Irene? estan ya los videos en la red.
No me hace acordar esta situacion a el terremoto de chile?, y el de japon? o me parece a mi.
Coinciendencia?.

Azra.

Mariolo dijo...

¿Cuál decis?, Under Cover, del 2005 creo

pelado1961 dijo...

Azra:

Es impactante lo que se ve en la red. Lo difícil es interpretarlo: ¿es trucado o real?

Y si fuera real, se abren algunas posibilidades inquietantes: ¿los OVNIs son observadores o causantes del evento?

Da que pensar.

pelado1961 dijo...

Mariolo:

Me refiero a ese mismo!!!!
Está muuuuuy bueno!!

El radioaficionado dijo...

Se lo voy a hacer leer a mi sugro que piensa que la música actual es de "pelilargos, borrachos y drogadictos"...

Un abrazo.

pelado1961 dijo...

Ya va a aprender ese suegro lo que es bueno!!!
Hoy en día, Paganini tocaría con los Red Hot Chili Peppers...

Va un abrazo.