lunes, 23 de mayo de 2011

COSAS QUE PASAN POR MIRAR DEMASIADO CINE DE TERROR


La Policía de Albuquerque (USA) recibió la que, posiblemente, sea la llamada más loca de su historia.
Una cliente de un centro comercial solicitó ayuda, porque un hombre se paseaba por el lugar gritando a voz en cuello que estaba allí "para matar vampiros" y, en consecuencia, asustaba a las personas.

Despachada una patrulla, pronto se ubicó al sospechoso. Y si los uniformados creyeron que el asunto iba a ser rutinario, andaban muy equivocados.

Ni bien advirtió la presencia policial, Jerry Perea (que así se llamaba el émulo de Van Helsing) extrajo un crucifijo de entre sus ropas y corrió en busca de los agentes. El buen Jerry parecía estar totalmente fuera de sus cabales y, por si fuera poco, demostró una fuerza sobrehumana: golpeó a los dos policías una y otra vez como si nada, siempre exhibiendo su crucifijo ante ellos.

Comprendiendo que no iban a dominarlo así como así, uno de los agentes logró extraer un "teaser" (arma que produce una breve descarga eléctrica) y lo usó contra el atacante, que cayó desmayado.
Al no lograr reanimarlo, los policías llamaron a los paramédicos, que intentaron lo suyo pero también en vano: a los quince minutos y en forma inexplicable, Jerry estaba muerto.

No se entiende por qué falleció el hombre, dado que ese tipo de armas incapacita momentáneamente pero no mata. Se presume que Jerry tuviera alguna condición médica de índole cardíaca, pero nadie de su entorno familiar tenía conocimiento de ello.

Había estado en prisión varias veces, por delitos de toda clase. Pero en su última salida, que ya databa de años, se había vinculado a grupos religiosos y "había encontrado a Dios" (en palabras de su madre).
Cómo se le ocurrió salir a matar vampiros, es otra historia.

2 comentarios:

Ernesto Moreno dijo...

jajajaja ¿Quién sabe? a lo mejor sí estaba tras la pista de alguno...Saludos

pelado1961 dijo...

Me parece, Ernesto, que ese pobre hombre estaba realmente despistado.
O fumado, vaya uno a saber!!!

Va un abrazo.