domingo, 30 de noviembre de 2008

EL EXPEDIENTE DEL TESORO


De todos los tesoros que se han buscado en la ciudad de Montevideo, los dos más famosos son sin duda "el tesoro de las Masilotti" (cuya historia pueden ver aquí) y el de la fragata Nuestra Señora de la Luz" (del cual pueden enterarse aquí).

El primero de ellos nunca fue hallado y al segundo se llegó casi por azar. Pero no son los únicos, pues hay otros con historias aún más extrañas. Hoy vamos a referirnos al "tesoro de Rodó".


En el año 1981, en una oficina pública de Montevideo, una persona inició un expediente totalmente inusual, solicitando autorización para excavar en un predio perteneciente a una repartición de la Administración Central. No era la primera vez que presentaba semejante petitorio: en 1971 había iniciado un expediente similar, al cual no se había dado curso.

Pero esta vez, el trámite encontró un camino: el funcionario de mostrador lo remitió a la asesoría jurídica del organismo. Cuando llegó a los letrados, éstos lo devolvieron casi en seguida, con la orden de citar al interesado y solicitarle que agregara más elementos aclaratorios de su solicitud.

Al presentarse el hombre, leyó la citación y le dijo al empleado que volvería al día siguiente, cosa que hizo. Venía munido de una nota para agregar al expediente. Se la tendió al funcionario, al tiempo que le dijo:

"Esta es la parte crucial del trámite, el momento de definición. Léala y verá por qué le digo ésto."

El empleado tomó la nota y, tras leerla, no atinó a decir nada: el escrito sostenía que la finalidad de la excavación consistía en la ubicación de un tesoro que había pertenecido a José Enrique Rodó.

"Ya verá usted cómo archivan todo, o terminan por contestarme cualquier pavada" - sentenció finalmente el misterioso individuo.

Pero el expediente no fue archivado. Una vez devuelto a la asesoría jurídica, dos abogados se interesaron especialmente en él. Citaron al hombre para una entrevista personal y luego nada más se supo.
O casi nada. Porque meses después, la persona volvió a aparecer en el mostrador.

"Pasaba por aquí y quise entrar para agradecerle su paciencia, por todas las veces que vine a preguntar por mi expediente" - dijo el hombre, al tiempo que le tendía la mano al empleado.

"¿Finalmente lo autorizaron?", inquirió el funcionario.

"No, para nada, y le voy a comentar algo...", contestó bajando la voz, "...me citaron para sonsacarme datos: la ubicación exacta, las fuentes de la información....lo necesario para contestarme que no y después mandarse por cuenta propia."

"¿Y usted qué hizo?"

"Les inventé una historia, les dije que había sabido del tesoro por medio de una visión", dijo entre risas el hombre. "Hubiera visto la cara de desilusión que pusieron, era para una foto".

La charla siguió un rato más, lo suficiente para saber que el misterioso individuo viajaría al sur de Brasil, donde se encontraba otra parte del tesoro de Rodó, según él. Y nunca más se supo del asunto.

(Nota: José Enrique Rodó fue un escritor, periodista, catedrático y político uruguayo nacido en 1871 y fallecido en Palermo, Italia, en 1917, probablemente una de las mentes más brillantes de su generación)

6 comentarios:

Mariolo dijo...

Vaya a saber si es cierto o el tipo está colifa; pero me encantó lo de su "historia trucha" a los abigados para desorientarlos ... jaja

pelado1961 dijo...

Bueno, que sea colifa no quiere decir que sea tonto. Creo que los "letrados rapaces" estaban prontos para ir a cavar en el sitio.


Un abrazo!!!!!

LAdriana dijo...

A la pelota.
Será cierto?, tengo un amigo historiador que sabe mucho, voy a buscar más información y nos vamos de excavación, que tal?
Hacemos unos pesitos para las fiestas, ja

(fabuloso haberles contado otra historia a los abogados)

pelado1961 dijo...

Dale, avisame que vamos (pero eso sí, vamos de contrabando: nada de solicitar permisos, que hay mucha burocracia, jajajajajajja).

Los abogados ya se estaban relamiendo, jejejejeje.

Besos!!!

Mary Lovecraft dijo...

inquietante cuanto menos la historia!

lo que sí, me quedé con las ganas de saber! me dajaste con los dientes largos Pelaíto!!

un beso!

pelado1961 dijo...

No pude averiguar nada más, Mary.
Solo sé que los datos del post son verídicos, pero no puedo asegurar que el tal tesoro exista (o quizás sea una leyenda urbana).

Besotes!!