sábado, 6 de junio de 2009

UN DISNEY NO APTO


Entre las muchas leyendas urbanas vinculadas al cine, es muy reiterativa la que habla de imágenes "coladas" en las películas animadas de Disney.

La mayoría de los casos que se señalan son, por lo menos, discutibles. Pero hay uno que no deja lugar a dudas: se trata del film "Bernardo y Bianca", también conocido como "Los rescatadores", que fue lanzado en 1977.

Una de las escenas de animación muestra a dos simpáticos ratoncitos a bordo de un vehículo improvisado con una lata de sardinas.
Pues bien, en los fotogramas de esa escena se puede apreciar una mujer en topless que está mirando por una ventana:



Mientras la película fue exhibida en cines, casi nadie apreció la imagen "colada". Sucede que la escena es muy rápida y no permite una mejor visualización.

Pero en la medida en que "Bernardo y Bianca" fue lanzado al mercado en VHS y las capacidades de los aparatos permitieron congelar la imagen, lo que era un rumor se transformó en certeza.

Curiosamente, la escena no se encuentra en los VHS comercializados en 1992, pero sí en todos los subsiguientes.



Finalmente, la Disney reconoció públicamente el hecho y procedió a retirar del mercado 3,4 millones de copias del video, lo cual le generó una pérdida inesperada.

De todas formas, otra leyenda urbana se agregó a ésta: rápidamente empezó a difundirse el rumor de que el culpable era un dibujante que deseaba vengarse de la compañía porque lo habian despedido.

Nunca se sabrá la verdad. De acuerdo a la Disney, la imagen no fue realizada por los dibujantes, sino que fue agregada en el proceso de post-producción.
Pero dada la cantidad de personas que intervienen en una película de este tipo, es imposible señalar a alguien concreto.

Un misterio más.

jueves, 4 de junio de 2009

ABORDANDO EL TITANIC


La historia del "Titanic" es trágica por donde se la mire.
Por un lado, su hundimiento constituyó uno de los mayores desastres marítimos del siglo XX.
(Y encima de eso, dio pie a 195 minutos de bodrio con Leonardo Di Caprio incluído: terrible).

Pero lo que aquí nos importa es otro aspecto del asunto: las premoniciones que algunas personas tuvieron acerca de lo que iba a suceder.

En principio, hay que aclarar que el "Titanic" se presentaba como una maravilla de la época: su diseño contaba con mamparos herméticos que dividían el buque en 17 secciones independientes, por lo cual se le consideraba virtualmente insumergible.
Además iba dotado de telegrafía, un elemento no menor en consideraciones de seguridad.

Por si fuera poco, en su viaje inaugural de 1912, formarían parte del pasaje tanto el diseñador del buque como el presidente de la línea naviera. O sea, todo el mundo confiaba a ciegas en la fortaleza y capacidades de la nave.



Pese a ello, hubo quienes recibieron un "aviso" del desastre que se avecinaba.

Uno de los casos conocidos es el de J. Connor Middleton, un industrial que estaba verdaderamente entusiasmado con el viaje del transatlántico. Tenía su pasaje desde el 23 de marzo y estaba ansioso por realizar la travesía.

Sin embargo, en la noche del 30 de marzo tuvo un sueño aterrador: vio con claridad la imagen del "Titanic" con la quilla al aire, hundiéndose en un gélido mar. Estaba rodeado de una muchedumbre de náufragos que intentaban nadar en esas aguas.

Hombre práctico, por mucho que se sintiera agitado al despertar, luego fue recuperando la compostura. Y hasta se hubiera olvidado del asunto, si no fuese porque el mismo sueño se repitió durante las cinco noches sucesivas. Como calcado.

La reacción de Middleton fue de cautela. Mandó averiguar si podía posponer el viaje y, según manifestó después, se sintió verdaderamente aliviado cuando un telegrama le confirmó que el negocio que deseaba realizar admitía una prórroga.



Distinto fue el caso de William Thomas Stead, un afamado periodista inglés de la época.

A diferencia de Middleton, Stead era un hombre muy interesado en lo que hoy llamaríamos "investigación paranormal". Recopilando datos para un artículo sobre estos temas, Stead tomó contacto con médiums y espiritistas, quedando fascinado por las cosas que vio y experimentó.

Pasó a frecuentar esos círculos, donde hizo amigos a medida que avanzaba en sus investigaciones. Entre los "videntes" que conoció, destacaban dos personalidades que ganaron su aprecio: Wilhem de Kerlor y un tal Mr. Harmon, con los cuales mantuvo asidua correspondencia por separado (de Kerlor y Harmon no se conocían entre sí).

Aquí vemos a Stead en su casa:



Lo interesante del asunto es que, en una carta que Harmon le envió el 21 de junio de 1911, le explicó que creia su deber advertirle sobre "abstenerse de todo viaje durante abril del año siguiente", en particular si se trataba de una travesía marítima, pues presagiaba "un gran peligro vinculado con el mar".

Como si fuera poco, su otro amigo de Kerlor le había escrito con anterioridad una misiva donde le explicaba que había soñado con "un desastre marítimo donde más de mil personas luchaban por salvarse", tragedia que podía arrastrar a Stead si no tenía cuidado, pues de Kerlor le "veía" abordando un buque hacia América, "una terrible nave que en vez de nombre, debía llevar una corona fúnebre a popa."

Jamás se sabrá qué pensó William Stead respecto a estas cartas. Por llamativo que parezca, aún siendo una persona que creía en las premoniciones, los videntes y los fenómenos paranormales, se embarcó en el viaje inaugural del "Titanic".

Y fue una de las víctimas.

martes, 2 de junio de 2009

EL SEÑOR DE LOS CAÑONES


El hombre de la foto se llamaba Gerald Bull y, por cierto, merece el apelativo de Señor de los Cañones.

Quienes gusten de la Historia sabrán que las armas de artillería han captado la atención de los militares desde que existen. Y supieron quitar el sueño a grandes estrategas, desde Napoleón a Rommel.

Pero la barrera de su crecimiento parecía haber sido alcanzada, sobradamente, durante el transcurso de las dos guerras mundiales. En ellas, junto a la utilización profusa de diversos cañones construídos en serie, también se vieron algunas piezas totalmente fuera de lo común por lo monstruosas.

Para darles un ejemplo, les dejo un par de fotos de un cañón alemán de la Segunda Guerra Mundial, cuyo nombre coloquial era "Gustav".




El tal "Gustav" era un armatoste tan tremendo que necesitaba de una dotación de 1.500 hombres para su funcionamiento. Podía disparar su gigantesca munición (calibre: 80 cm) a una distancia de casi 50 kilómetros.

Que se sepa con certeza, fue utilizado durante el sitio de Sebastopol en el frente ruso durante 1942, disparando unas cincuenta cargas que causaron terribles daños en las fortificaciones.
Luego reaparece en 1944, durante un fallido contraataque alemán contra la ciudad de Varsovia, disparando unas treinta cargas. Y de allí en más, nunca se supo de él.

Su destino constituye de por sí un expediente XXL: ninguna de las potencias vencedoras manifestó haberlo encontrado (cosa rara, pues no creo que quepa en una maleta, ¿no?)
En fin, fuese como fuese el asunto, al terminar la guerra pareció que la era de los cañones había llegado a su fin. La nueva vedette de los jefazos militares eran los cohetes y misiles, que con el tiempo sirvieron para lanzar satélites y cargar cabezas nucleares.

Pero había un ingeniero obsesionado con los super-cañones: Gerald Bull.


Nacido en Canadá en 1928, Bull comenzó su carrera profesional en un instituto de investigación militar, donde canadienses y británicos cooperaban en el desarrollo de nuevas armas. Pronto llamó la atención por su inventiva y sus aportes, no sólo a ojos de sus superiores sino también de varias misiones militares estadounidenses que visitaron el instituto.

Hacia 1961 comenzó a trabajar en un ambicioso proyecto conjunto entre Canadá y USA: la utilización de cañones de largo alcance, tanto en su función de armas como en un nuevo papel: lanzamiento de cargas útiles al espacio.

La imagen a continuación es de las pocas que existen que muestran el cañón utilizado por Bull en pleno disparo:



Puesto que todo el proyecto era ultrasecreto, no hay demasiados datos sobre los resultados. Pero se sabe que admitieron haber lanzado un proyectil a una altitud de 180 kilómetros, lo cual no es moco de pavo.

Lo siguiente que se sabe de Bull es que se convirtió en un consultor independiente. Quizás no demasiado "independiente", porque comenzó a trabajar para el gobierno de Sudáfrica (un aliado estratégico de EE.UU. en ese momento).

La "guerra fría" estaba en pleno apogeo y Sudáfrica tenía un conflicto militar con Angola (a quien apoyaban soviéticos y cubanos). Y se supone que, bajo cobertura de la CIA, Bull desarrolló para Sudáfrica piezas de artillería mucho más avanzadas de lo que se conseguía por entonces.

Pero de pronto, todo cambió. Bajo la presidencia de Jimmy Carter, las investigaciones sobre actividades ilegales de la CIA comenzaron a tomar cuerpo rápidamente. Y el régimen sudafricano dejó de contar con el apoyo de los círculos oficiales de Washington.

Como resultado, Bull fue acusado de diversos cargos y marchó a prisión en 1980. Su reputación, su temple y su carrera se fueron al diablo en un santiamén.

Consideró que lo habían traicionado y probablemente le asistía razón en esa idea. Lo cierto es que al salir de la cárcel comenzó a trabajar para quien pusiese el dinero, obviando cuestiones de lealtades ideológicas: Bull se transformó en algo así como un científico renegado, digno de una película de James Bond.

Luego de un tiempo desarrollando artillería de campo para el ejército chino, encontró a alguien muy interesado en su concepto del cañón de largo alcance: Saddam Hussein.

Sólo que esta vez el arma proyectada era de proporciones apocalípticas: un cañón de 156 metros de largo, con un peso de 2.100 toneladas.
Aquí se ve una maqueta del mismo:


Y aquí una imagen del terreno que, debidamente acondicionado, serviría de base al super-cañón:



Por supuesto, las características del arma le darían un alcance de fuego enorme, que algunos sitúan en los 2.000 kilómetros.

Además, el proyectil podía portar no sólo explosivos convencionales, sino armas químicas, biológicas o eventualmente desechos radioactivos.

Para soslayar los embargos de armas y tecnología que soportaba Iraq, Bull tuvo la idea de mandar fabricar los componentes en forma separada, a diversos proveedores a lo largo del mundo. Muchas de las piezas fueron disfrazadas como "componentes de oleoductos", como las que vemos a continuación:




Probablemente, muchos de los que lean este post consideren imposible la construcción de este cañón. Habrá quien diga que sólo fue una "idea loca" que Bull le vendió a unos militares que tenían mucho presupuesto y poco ingenio.

Pero alguien, en alguna parte, se la tomó muy en serio: en 1990, en pleno proceso de construcción del arma, una mañana en que Bull llegaba a su oficina en Bruselas, le abordó un desconocido que le disparó cinco veces en la nuca y huyó.

Nunca fue hallado el culpable.

domingo, 24 de mayo de 2009

LA MUERTE DE JAMES DEAN


El 30 de setiembre de 1955 falleció el actor James Dean en un terrible accidente automovilístico.
Con apenas unas pocas películas realizadas, disfrutaba de una fama inmensa. Pero todo terminó esa tarde, cuando iba manejando su Porsche Spyder por una carretera y colisionó con otro coche.
Casi de inmediato, comenzaron a circular una serie de leyendas sobre lo acontecido. Por de pronto, se dijo que había sobrevivido, pero desfigurado de tal forma que prefirió retirarse para siempre de la vida pública.



Cuando se comprobó fehacientemente que esto no era cierto, los rumores se orientaron hacia las causas del accidente. Hubo quienes dijeron que se trató de algo premeditado, una falla provocada en el coche.

Sin embargo, se dio la casualidad de que el mecánico de James Dean era el acompañante en el momento del choque. Y el hombre, que sobrevivió al impacto y se recuperó, pudo declarar que había revisado el auto antes de partir.



De todas formas, cuando las aguas se calmaron y el tiempo pasó, las leyendas continuaron con vida propia.
Las más extendidas hablaban sobre el destino que tuvieron ciertas partes del coche accidentado, las cuales habrían tenido efectos nefastos sobre quienes las reutilizaron.

Un diseñador de autos llamado George Barris compró los restos del Porsche, con el fin de venderlos por partes. Apenas la grúa se encargó de traer el coche hasta su propiedad, las cadenas se soltaron y el auto casi mata al operario de descarga.


El siguiente desastre lo sufrió Troy McHenry, un médico que compró a George Barris el motor del auto de James Dean, para colocarlo en su Porsche. Reemplazado el motor, el doctor salió a probar el coche...y se mató en un accidente.

McHenry había comentado a un colega (que también tenía un Porsche) la compra que había hecho. Y ese hombre adquirió la transmisión del coche de Dean. La usó en su coche y sufrió un severo accidente (aunque por fortuna sobrevivió).

Finalmente, alguien pensó que sería buena idea comprar la carrocería del Porsche de Dean, para mostrarla en una exhibición sobre seguridad vial. Pero la buena idea demostró no ser tal: el camión que la transportaba se accidentó y el conductor murió.



Si el coche de James Dean estaba maldito, ya había hecho todo el daño posible. La pregunta, entonces, era: ¿por qué ese auto atraía las desgracias?

La leyenda quiere que la culpa la tenga una actriz llamada Maila Nurmi. Maila era una belleza nacida en Finlandia, que hizo carrera en Hollywood y (sobre todo) en la televisión estadounidense.

Especialista en componer personajes malvados para las películas de terror "clase B", Maila Nurmi se haría conocida por una caracterización bastante bizarra: "Vampira".

El personaje ganó fama, gracias a la popularidad que el género ganaba en USA por aquella época. Vampira conoció altibajos: pasó de tener su propio show en la TV a terminar apareciendo en películas tales como "Plan 9 del espacio exterior" (de Ed Wood).



Pero lo que nos importa es que, en los tiempos en que James Dean ganó fama, Maila Nurmi era su novia. Y cuentan las malas lenguas que Dean, una vez que se convirtió en estrella, rompió su relación con la Nurmi rápidamente.

Y con el dinero destinado a señar la primer casa para ambos, Dean decidió comprar el Porsche Spyder que, habiendo sido maldecido por la novia despechada, terminó por llevarlo a la muerte.

Seguramente una leyenda más de Hollywood.
Pero es interesante señalar que, en un reportaje para una revista, a James Dean le preguntaron en qué circunstancias había conocido a Maila Nurmi (ya por entonces famosa como "Vampira").

A lo cual respondió:

"Conozco bastante sobre las fuerzas satánicas y estaba interesado en descubrir si esta chica estaba obsesionada con esas fuerzas"

Probablemente lo averiguó.

jueves, 21 de mayo de 2009

FRANCOTIRADOR CON GUITARRA


Si hay una imagen que no lograría concebir es la de John Denver metido en una guerra.
Pero las leyendas urbanas son terriblemente extrañas a veces. Por ejemplo, la que dice que el famoso cantante fue francotirador en Vietnam.

De acuerdo a esto, John Denver sirvió en los "marines" entre 1964 y 1967. Entrenado como francotirador, su unidad fue destacada en Vietnam y combatió en diversas zonas durante la guerra.

Siempre según este rumor, lo que Denver vio y vivió durante esos años le convenció de la inutilidad de la violencia, pasando a expresar este sentir mediante su talento para la música.

Los defensores de esta leyenda urbana van aún más lejos en sus datos: según dicen, John Denver siempre usaba ropa holgada y mangas largas, a fin de que nadie pudiera ver los tatuajes de su época en la milicia.


Hay algunas pistas acerca de cómo pudo haber comenzado esta leyenda urbana.

Por de pronto, se sabe que el padre de John Denver (cuyo verdadero apellido era Deutschendorf), fue un militar de carrera que alcanzó el grado de teniente coronel.

También parece un hecho establecido que, siendo un muchacho, el futuro músico expresó su interés por ingresar a la Fuerza Aérea. Pero para ser piloto de combate era necesario tener una visión excelente, requisito que no cumplía, por lo cual ni siquiera lo intentó.

En el interín, el joven sufrió un accidente con una cortadora de césped, perdiendo dos dedos de un pie. Esto motivó que no fuera a Vietnam, pues aunque fue efectivamente llamado a reclutamiento en 1964, el examen médico lo dejó fuera del servicio.



Finalmente, el frustrado recluta haría una carrera famosa en el mundo de la música y se destacaría por labores humanitarias.

Sin embargo, su vocación inicial de piloto le costaría muy cara: moriría en 1997 en un accidente donde iba piloteando un pequeño avión.

martes, 19 de mayo de 2009

¿ROBARLE A UN DIOS? MALA IDEA


Desconozco cuál será el sortilegio que transforma a una persona normal en un turista desaprensivo, pero sé que existe.

Sólo de esa manera puedo explicar el comportamiento de gente que se roba todo lo que puede en un viaje: toallas, ceniceros, cucharas, platitos, vasos, perchas y mil cosas más integran el repertorio de "souvenirs mal habidos".

Y sé de un caso en el cual el turista se trajo de recuerdo el chaleco salvavidas del avión.

Me imagino que para estos especímenes humanos, traerse una piedra de Hawai no es ni siquiera un desafío: la recogen y punto.



Pero lo pensarían dos veces si supieran cómo son las cosas.

Si usted se lleva una roca volcánica (justamente las más llamativas de las islas) o arena, está ofendiendo directamente a uno de los dioses más poderosos en la antigua mitología de los lugareños.

Y parece que la ofensa se paga, porque todos los años la oficina de turismo local recibe encomiendas conteniendo rocas, con cartas que piden que el contenido sea restituido al suelo del lugar.

¿El motivo? La ola de sucesos desgraciados o de mala suerte que le acontecen al turista que se llevó el "recuerdo".

El periódico "Los Angeles Times" monitoreó el caso de Timothy Murray, un hombre de 32 años que, de vacaciones en Hawai, recogió un frasco de arena negra y se la llevó de recuerdo cuando volvió a su casa en el continente.

Luego de un mes en el cual su perro murió, su pareja le abandonó y el FBI le arrestó por confundirlo con un sospechoso de fraudes informáticos, el buen Timothy decidió remitir de vuelta por correo su preciado frasco.

La Oficina de Parques Nacionales recibió el paquete y procedió a retornar el contenido al suelo.

No sólo las oficinas estatales vinculadas al turismo reciben esa clase de encomiendas. Son muchos los hoteles que reportan envíos de paquetes con rocas o arena de "arrepentidos".



El "Honolulu Advertising", otra publicación pero de las islas, ha recibido cientos de noticias reportando estos reenvíos.

Muchas veces son acompañados de notas que explican algún suceso acontecido. Casi todas contienen términos similares tipo "yo no creía en estas cosas ni soy supersticioso, pero me pasó tal y tal asunto", etc.

Creer o reventar.

Les dejo por aquí un link directo a alguna información recopilada sobre las rocas devueltas (que en algún caso incluyen artesanías compradas) y las notas que las acompañaban.

Y si algún día van a Hawai, dedíquense a los daiquiris y los mai tai. Traigan de recuerdo las sombrillitas que adornan los cocteles y listo. Nada de rocas ni arenita.

LOS "ILLUMINATI"


De estreno por estos días, la película "Angeles y demonios" (basada en el libro de Dan Brown) muestra una conspiración que ataca al Vaticano y al Papado, cuyos responsables serían los integrantes de una sociedad secreta: los Illuminati.

Siempre de acuerdo a la película, los Illuminati habrían tenido entre sus filas históricas a muchos científicos, algunos de los cuales fueron salvajemente reprimidos por la Inquisición y, debido a ello, la sociedad buscaría venganza contra la Iglesia.

No hay mucho que objetar al film, que resulta un thriller entretenido y bastante movido. Pero la historia real de los Illuminati es, para quien se interese por ella, bastante diferente.

Todo empieza el primero de mayo de 1776 o, para ser más exactos, en la noche que va del treinta de abril al primero de mayo: allí se produce la fundación de los Illuminati (conocidos también como "los perfectibilistas" o "Iluminados de Baviera") en la ciudad de Ingolstad (Alemania).

Quien ha pasado a la historia como responsable de la fundación es Adam Weishaupt, de quien vemos un retrato a continuación:



A diferencia de los Rosacruces, de cuyo fundador (Christian Rosenkreuts) todavía se discute si existió realmente o no, la identidad de Adam Weishaupt está bien establecida.
Era nada menos que catedrático de Derecho Canónico en la ciudad de Ingolstad.

Weishaupt tenía origen judío, pero cuando su padre falleció fue acogido por un tutor que le hizo ver las ventajas de convertirse al cristianismo. Ingresó a un colegio jesuita luego de su conversión, donde destacó por su inteligencia y memoria. De allí siguió directo a la Facultad de Derecho y ya a los veintisiete años de edad era catedrático.

Los miembros fundadores de los Illuminati estaban vinculados, pues, a la Universidad de Ingolstad. Unos pocos profesores, unos pocos estudiantes y nada más.

Pero poco tiempo después, ya habían fundado logias en Alemania, Austria, Suiza, Francia, Hungría e Italia. Y sus filas estaban formadas por nobles, políticos y profesionales liberales en su mayoría: sólo quedaban unos veinte estudiantes.

De todas formas, al cabo de unos pocos años de existencia, la sociedad fue puesta fuera de la ley, por edicto del Príncipe Elector de Baviera, a quien vemos aquí:



Weishaupt marchó al exilio y muchos miembros de la Orden fueron perseguidos y arrestados.
¿Por qué las autoridades habían reaccionado de esta forma?

Sucede que en 1784, fueron revelados los planes más secretos de los Illuminati, a partir de una simple casualidad: un mensajero de Weishaupt murió abatido por un rayo.
Se trataba del abad Lanz, cuyo cadáver fue llevado a una capilla por los lugareños y preparado para su entierro. Revisadas sus ropas, se encontraron entre ellas una serie de documentos que hablaban de proyectos de dominación mundial.

Alertada la Policía, la investigación siguió su curso indefectible hacia los Illuminati, que pretendían derribar a todas las monarquías de Europa, suplantándolas por gobiernos controlados por la Orden.
Dado que la corte bávara publicó los documentos hallados, pronto los Illuminati se vieron en problemas en todas partes. Pero el asunto, con la prohibición y los arrestos, se dio por terminado.
Oficialmente, pues, la Orden había sido disuelta y destruída, a la vez que su fundador se vio obligado a permanecer en el destierro.
¿Fin del asunto? Hay quienes opinan que no.

Para empezar, hay que entender claramente una cosa: las sociedades secretas, una vez expuestas o perseguidas, suelen volver a las sombras bajo otros nombres y con una organización clandestina.

En el caso de los Illuminati, la propia fecha de su creación es llamativa: la noche que va del 30 de abril al 1º de mayo es la noche de Walpurgis, antiquísima festividad que aún se celebra en algunas regiones del centro y norte de Europa.
Muchos estudiosos del esoterismo le dan una connotación luciferina y afirman que los Illuminati representan un intento de penetrar gobiernos y organizaciones para imponer fines satánicos.

En ese sentido, indican que uno de sus continuadores fue Albert Pike (1809-1891), a quien vemos en esta imagen:


Albert Pike tuvo una vida bastante pintoresca. Fue maestro de escuela, abogado y militar. Combatió a favor del Sur en la Guerra de Secesión estadounidense, pero diversos entredichos hicieron que casi terminara fusilado por traición.
Al final de la guerra, se encontró con que no tenía la confianza ni de sus compañeros de armas ni de los contrarios (que habían resultado vencedores).

Más allá de ser sindicado como un miembro prominente del Ku Klux Klan de la época, se dijo que era cabeza de los Illuminati y que había logrado uno de los sueños de Adam Weishaupt: infiltrar la Masonería profundamente.
Lo cierto es que Pike alcanzó el grado más alto en la Masonería de EE.UU. y existe un texto suyo que avala la misión de Lucifer como "portador de luz" para el hombre.

Pero aún más impactantes resultan una serie de cartas que Pike dirigió a Giussepe Mazzini, la importante figura de la unificación italiana.
En ellas se encuentran delineadas, sin ninguna duda, tres guerras mundiales que habrían de ser provocadas por la acción de los Illuminati:
  • Una primera que "permitiría derrocar el poder de los zares en Rusia y transformar ese país en la fortaleza del comunismo ateo necesaria como una oposición controlada..."

  • Una segunda donde previamente "se apoyará a los regímenes europeos para que terminen en dictaduras que se opongan a las democracias y provoquen una nueva convulsión mundial..."

  • Y una tercera que, según se afirma, "se desatará a partir de los enfrentamientos entre los sionistas políticos y los dirigentes musulmanes".
Diversos teóricos de las conspiraciones afirman que estas cartas se encuentran actualmente en los archivos de la biblioteca del Museo Británico, pero que están retiradas de los documentos públicos.

También indican que los Illuminati controlan grandes corporaciones privadas y, más aún, gobiernos enteros. Para ser más exactos, afirman que la famosa sociedad secreta "Skull & Bones" (creada en el ámbito de la Universidad de Yale hacia 1832) no sería otra cosa que la resurrección de la Orden original.

En ese sentido, los Illuminati irían por buen camino si eso es cierto: varios presidentes estadounidenses, entre los que se cuentan George Bush padre y su hijo George W. pertenecen a dicha sociedad, así como empresarios, jueces de la Suprema Corte y senadores (John Kerry entre ellos).



Todo lo cual deja bastante "chiquitos" a los Illuminati de Dan Brown (unos aficionados, como quien dice).