jueves, 1 de abril de 2010

POSTALES DEL FUTURO PASADO


¿Qué sucedería si las postales del abuelo se vieran pobladas de alienígenas?
Quien da la respuesta es Franco Brambilla, un artista que ha creado una serie de obras con este concepto en la mente.
El conjunto ha sido englobado bajo el título Invading the Vintage y puede ser visto en la página del artista.

Por mi parte, les dejo algunas muestras de ese trabajo.
Algunas no están exentas de humor y, en la mayoría de los casos, logran aunar la temática retro con la invasión alienígena más delirante.








Algo me dice que la última sería muy del agrado de Darth Vader (o si no, mandaría vaporizar a Brambilla).

martes, 30 de marzo de 2010

LA CIUDAD DE LOS HOMBRES LAGARTO


A principios de 1934, "Los Angeles Times" publicaba un extraño reportaje, producto de la investigación de uno de sus periodistas: Jean Bosquet.
La nota, que se anunciaba dentro de las noticias de primera plana, trataba sobre el descubrimiento de una enorme construcción subterránea bajo un ajetreado distrito de la ciudad de Los Angeles.

Siempre según el periodista, un ingeniero de minas se proponía explorar el subsuelo de la zona, del cual había logrado trazar un mapa con ayuda de la última tecnología, a fin de alcanzar los tesoros existentes en las ruinas de lo que fue la "Ciudad de los hombres-lagarto".


Comencemos esta historia desde el principio.

Según parece, 1933 no se presentó como un año demasiado bueno para la economía norteamericana.
Los efectos de la Gran Depresión eran visibles en todo USA, donde mucha gente había perdido el empleo y dependía de la caridad o ayudas estatales.

En la vida de George Warren Shufelt, ingeniero especializado en minería, esto se había traducido en menos trabajo y más tiempo libre.
Tenía ingresos que le permitían continuar su vida normal, pero ya no florecían los contratos de prospección minera o petrolera, pues los inversores no podían permitirse ser muy arriesgados.

El ingeniero no era ningún tonto, de modo que decidió ocupar su tiempo libre en dos ocupaciones que le apasionaban: por un lado, investigar y perfeccionar tecnología de prospección; por otra parte, la búsqueda de información útil en fuentes no tradicionales.



Y resultó ser que su dedicación tuvo resultados positivos muy pronto.
En el campo tecnológico, tal parece que desarrolló y puso a punto un aparato para "escanear" terreno en busca de evidencias de vetas y otras formaciones.
En su búsqueda de información valiosa, entrevistó a un anciano jefe indio que aceptó compartir con él las tradiciones orales que le habían sido relatadas a su pueblo desde tiempos inmemoriales.

De resultas de ambas cosas, puso a punto un proyecto para localizar vetas auríferas bajo la ciudad.
Pero ni bien comenzó la puesta en marcha del rastreo subterráneo, Shufelt descubrió con sorpresa lo que parecía ser una enorme red de túneles y cámaras que abarcaba gran parte del centro de la ciudad, desde la biblioteca pública hasta Mount Washington y desde Pasadena hasta la zona sudoeste.

Nada de ello encajaba en los conocimientos de Shufelt o sus ayudantes, que esperaban encontrar alguna vieja mina de los tiempos de los colonizadores, pero no una sofisticada y vasta red subterránea.
De todas formas, el ingeniero mapeó el subsuelo y volvió a informarse con su contacto indígena.
No estaba preparado para lo que escuchó.




De acuerdo a lo que le explicaron los indios más ancianos, lo que Shufelt había encontrado era el último vestigio de una raza de lagartos humanoides, que tras una catástrofe inmemorial se habían refugiado en el subsuelo, construyendo esa red de túneles utilizando medios químicos y no mecánicos.

Con el tiempo, esa extraña raza también se extinguió, quedando ese mundo subterráneo como mudo testigo de su existencia en este planeta.
De acuerdo a las tradiciones indias, los hombres-lagarto conservaban memoria de su historia y logros en tablillas de oro grabadas. Si algo habían registrado los aparatos de Shufelt como oro, no era una mina sino las bibliotecas que contenían esas tablillas.

Es en 1934 cuando Shufelt obtiene el permiso necesario para excavar un pozo de exploración y por ese motivo le entrevistó el periodista del Times.
Su grupo alcanza los 76 metros de profundidad en enero, 106 metros en febrero y de pronto, sin previo aviso, le son revocados todos los permisos.

El 5 de marzo de 1934 es rellenado el pozo de exploración por parte de empleados del Ayuntamiento.
No vuelve a hablarse del tema hasta 1947, cuando un periodista redescrubre la historia original y entrevista a un representante de la Cámara de Comercio de Los Angeles, que declara:

“Es bastante posible que ese laberinto existiera. Pero dado el actual desarrollo de proyectos -incluyendo edificios federales, estatales y del condado- hay pocas posibilidades de que futuras excavaciones puedan autorizarse“.




Y esas declaraciones fueron proféticas: nunca volvió a excavarse la zona para rastrear los hallazgos de Shufelt y su grupo.
El ingeniero, por algún motivo desconocido, se retiró de la vida pública y según parece falleció en 1957.

Sólo la ciencia-ficción retomaría con gusto las historias de esta clase.

sábado, 27 de marzo de 2010

CUANDO EL REMEDIO ES PEOR QUE LA ENFERMEDAD


Si existe una industria de la cual el común de la gente tiene tendencia a no dudar, es la farmacéutica.
Y lo mismo sucede con toda profesión u organismo vinculado con la salud.

Así es la cosa. Usted puede pensar que su contador lo está currando, que su mecánico le inventa desperfectos en el auto o que el verdulero tiene arreglada la balanza. Pero de las cuestiones sanitarias no se duda.

Sin embargo, de acuerdo a un dato suministrado por Pablito el Vejete, parece que las cosas se están poniendo moradas con las vacunas que, supuestamente, habrían de protegernos de la gripe (aviar, porcina o la próxima que venga).


La señora de la foto se llama Jane Burgermeister, es una periodista científica de origen austríaco y ha presentado denuncias en el FBI contra la Organización Mundial de la Salud, contra las mismísimas Naciones Unidas y contra varios cargos altos de diversos Estados y empresas vinculadas al sector farmacéutico.

Las acciones han seguido su curso y, según parece, ya está plenamente probado que dos empresas austríacas produjeron vacunas que, lejos de ser operativas, provocarían la gripe aviar en quien fueran inoculadas.
¿El motivo? Una pandemia puede rendir buenos dividendos a quien venda la cura.

Ya en cierta ocasión, Mariolo publicó en su sitio un post respecto al Tamiflu, un caro medicamento que fue anunciado como cura para la gripe A y, en consecuencia, fue un "éxito de ventas" en nuestro país (pueden ver el post por aquí) .
Pero las acusaciones de la Sra. Burgermeister van mucho, muchísimo más allá de lo que podría ser el intento de vender un medicamento poco fiable: sus denuncias hablan de bioterrorismo fomentado desde las máximas autoridades mundiales.



Si bien es "una píldora difícil de tragar" (valga el símil, ya que hablamos de medicamentos y vacunas), lo cierto es que los experimentos biológicos de tono genocida no son nada nuevo bajo el sol.
Pocas personas saben que el primer expediente que se trató en los juicios de Nuremberg al finalizar la Segunda Guerra Mundial, fue lo que estaba caratulado como "el caso médico" y abarcaba todos los experimentos realizados por médicos de la SS que, dentro del campo profesional, estaban muy bien reputados.

Luego llegaría el turno de descorrer el velo sobre una unidad especial del ejército japonés, que se encargaba de experimentar bacilos con prisioneros y pobladores de regiones ocupadas.
Y los años pasarían para ver cómo la CIA y la KGB pondrían su granito de arena a estas cuestiones (la CIA probó varias "cositas" en Vietnam y la KGB hizo algunos experimentos biológicos en pleno Moscú, usando como cobayos a sus compatriotas).

Por tanto, la "motivación profesional" es cosa vieja. Y si a eso le agregamos las enormes sumas de dinero que se mueven tras la industria farmacéutica, las cosas se ponen muy oscuras.
El tiempo dirá si todo está en la imaginación de una periodista o si nos enfrentamos a terribles realidades.

miércoles, 24 de marzo de 2010

EVAPORADOS


Un día de 1850 el mar se presentaba muy picado en las cercanías de Easton Beach (Rhode Island, USA).
De todas formas, un grupo de pescadores locales se encontraba trabajando cerca de la costa, cuando de pronto vieron acercarse un enorme velero.

El buque parecía dirigirse hacia los arrecifes del canal, por lo cual trataron de atraer su atención gritando y gesticulando para que cambiara de rumbo.
Y en cierto momento, fue evidente que lograron su propósito: el velero desvió su ruta y se dirigió a tierra por el angosto canal, mostrando gran pericia de la tripulación.

Tanto los pescadores como otros lugareños se dirigieron al sitio para recibir a los tripulantes y, más aún, felicitar al capitán por la maestría que acababa de mostrar en esa maniobra salvadora.



Sin embargo, para su total asombro, no había ningún ser humano a bordo.
Apenas un perro asustado, sentado en cubierta.

La recorrida del barco les deparó una siniestra sorpresa: el café hervía en la estufa de la cocina y el desayuno lucía recién servido en la mesa de la tripulación. Aún era fuerte el aroma del humo de tabaco en el lugar.

El barco era el "Seabird", al mando del capitán John Durham. Venia de Honduras, con una carga de maderas diversas y café.
La última anotación en la bitácora indicaba que habían visto el arrecife Brenton, a varias millas de tierra.

En el curso de la investigación que se realizó, se constató que un buque intercambió señales con el Seabird un par de horas antes de que arribara a la costa. Había tripulación a la vista.

Lo que pasó en esas dos horas siguientes nunca se pudo constatar.
Ni del capitán ni de su tripulación volvió a saberse nunca.

martes, 23 de marzo de 2010

UNA PRESENCIA FANTASMAL EN EL PALACIO SALVO


Inaugurado en 1928, el Palacio Salvo constituye uno de los edificios emblemáticos de Montevideo, más allá de todas las discusiones que se puedan suscitar sobre su elegancia o fealdad.

Lejos de las teorías arquitectónicas, hoy nos ocupa otra cosa: la presencia de un fantasma en ese lugar.
Avisados por Doritila, que estuvo atenta y mandó la información, nos enteramos que un periódico montevideano se ocupó de este tema hace pocos días.

No es la primera vez que el Palacio Salvo aparece vinculado con temas de índole esotérica o paranormal: yo ya conté mi experiencia personal en el post que pueden ver por aquí.
Y a su vez, ese post había surgido por una entrada de Fonzi en su blog, la cual pueden ver por aquí.
Les recomiendo especialmente esta última, porque además de contener fotos espectaculares, en ella se hace una reseña de un punto energético especial contenido en el lugar y, además, una de las fotos que tomó permite ver una imagen del fantasma (así como lo oyen).

Esta vez, según nos dice el periódico, vuelve a ser vista la presencia que los vecinos han bautizado como Don Pedro, un caballero alto y elegante que siempre lleva paraguas.

Para uno de esos vecinos, la presencia del fantasma fue sencillamente proverbial.
Un martes del año 1999, Ismael Rodríguez se dirigía a su apartamento del piso siete, cuando fue interceptado por un delincuente.
Nada era casual: el intruso sabía que todos los martes llegaba una persona que entregaba un maletín de dinero, producto de negocios en el Interior del país.

Rodríguez temió lo peor: justo ese martes, no se realizaría entrega alguna. Y el ladrón podría fácilmente desquitar su rabia con él.
Retenido por el ladrón, que esperaba ansioso el maletín que no llegaría, cavilaba sobre lo que podría suceder.  En eso, la puerta del apartamento se abrió.
Nadie entró al lugar, pero pronto pudieron ver una figura estilizada: un elegante hombre que, paraguas en mano, recorría el pasillo en ambas direcciones, una y otra vez.
El susto mayúsculo obligó a retirarse al delincuente.

El piso siete parece estar conectado con la presencia, de alguna manera.
Los porteros del edificio afirman que muchas veces el ascensor llega desde ese piso, pero completamente vacío. Y eso acontecía ya en tiempos en que no era automático.
Otros vecinos le han visto en las escaleras y, al menos en un caso, una niña que se cayó fue levantada y consolada por el extraño caballero.

El periódico también especula sobre la posible identidad del fantasma. ¿Alguno de los hermanos Salvo, quizás?
Según algunos vecinos, sería Angel Salvo la presencia que han visto. Pero claro, eso debería ser corroborado al menos con retratos de la época, para ver si tiene algún asidero.

Si las presencias fantasmales suelen estar vinculadas a hechos de sangre, Angel Salvo podría ser un candidato aceptable: cinco años después de la inauguración del Palacio Salvo, fue atropellado por un coche, manejado por un sicario contratado por su yerno.
El crimen conmovió a la opinión pública de entonces.

domingo, 21 de marzo de 2010

PALABRA DE UN EXORCISTA


Muchos años atrás, cuando el pontífice Pablo VI dijo textualmente: "El humo de Satanás se ha colado por alguna grieta en el Vaticano", dio origen a un sinfín de especulaciones.
Como suele suceder en estos casos, ante un pronunciamiento tan enorme, cada cual de los involucrados trató de arrimar agua para su molino: hubo quienes acusaron a los masones de infiltrarse en el Vaticano, hubo quienes destaparon vínculos mafiosos con la sede papal, hubo quienes hablaron de oscuros manejos financieros y así por el estilo.

El problema no era tanto que se hablara, sino que muy pronto aparecieron hechos que avalaban todos estos nexos "non sanctos" del Vaticano.
Y el tiempo, lejos de correr un manto de piadoso olvido, fue agregando más y más folios a ese terrible expediente: inversiones fantasmas, quiebras de bancos, sucesiones papales manipuladas y hasta la conveniente muerte de un Papa que se proponía "destapar la olla".

Ahora vuelve al tapete esa frase de Pablo VI, porque el padre Gabriele Amorth ha dicho algo similar: "El Demonio está trabajando desde dentro del Vaticano".


¿Y quién es Gabriele Amorth?
Por de pronto, alguien que debería saber de qué habla cuando se refiere al Demonio: Amorth fue por veinticinco años el jefe de los exorcistas en funciones, al punto que afirma haber intervenido directa o indirectamente en unos 70.000 casos de posesión demoníaca a lo largo de todos sus años como sacerdote.

Hoy en día tiene 85 años y, a juzgar por las cosas que denuncia, muy poco miedo a la muerte.
Por ejemplo, habla con total claridad de las penosas luchas de poder que tienen lugar en el Vaticano y va mucho más allá en sus dichos:

"Hay muchos cardenales que ni siquiera creen en Jesús y obispos que están vinculados al Demonio"

"Cuando se habló sobre el humo de Satanás colándose en el Vaticano, se dijo una gran verdad"

Amorth también se explayó sobre un hecho que hoy está casi olvidado: la muerte de Alois Esterman.



Alois Esterman fue un comandante de la Guardia Suiza (tropa del Vaticano), que en 1998 fue encontrado muerto a tiros, al igual que su esposa y un cabo de la Guardia llamado Cedric Tornay.

Las débiles explicaciones oficiales sobre estas muertes dejaron muchos cabos sueltos y varias señales de encubrimiento, por lo cual no convencieron ni a los familiares de los fallecidos ni a los investigadores independientes que fueron contratados por estos últimos.
Se especula que Esterman, un hombre serio que tomaba muy a pecho sus obligaciones, descubrió en el cumplimiento de sus funciones algo que no debía. Y lo pagó con su vida.
Si la señora Esterman y el cabo Tornay fueron "bajas casuales" por estar en el lugar equivocado, o si también sabían lo que Esterman descubrió, nunca se sabrá.

"Se puso en marcha un encubrimiento de los hechos en forma inmediata", dijo Amorth.

Estas opiniones fueron vertidas en un libro titulado "Memorias de un exorcista", que recoge diversas entrevistas concedidas por Amorth al periodista Marco Tosatti.
(Por supuesto, difícilmente este libro llegue a nuestro país)


No es la primera vez que Amorth realiza comentarios polémicos o inusuales sobre sucesos históricos o hechos vinculados al quehacer del Vaticano.
En el año 2001 objetó la introducción de un nuevo ritual para realizar exorcismos, al cual comparó con "el uso de una espada desafilada".
Fueran cuales fuesen los argumentos que usó a puertas cerradas sobre este tema, la cuestión es que el Vaticano decretó posteriormente que Amorth y sus ayudantes podían continuar usando el ritual tradicional si así lo deseaban.

Espero que le sirva para ahuyentar los peligros que sus declaraciones y afirmaciones podrían traerle.

viernes, 19 de marzo de 2010

EL EJERCITO FANTASMA


Puede ser que alguna vez les haya pasado: no se acuerdan dónde diablos estacionaron el auto.
Pero seguramente pensaron un poco y lo recordaron casi enseguida, ¿no?

Diferente fue el caso del ejército ruso, que este mes dejó "olvidados" por ahí unos 200 tanques T-80 operativos (es decir, armados y con combustible).

Todo el asunto empezó cuando unos pacíficos ciudadanos de un pueblo llamado Khamishlovsk se comunicaron con un periodista y afirmaron que en los bosques cercanos había docenas de tanques escondidos y semicubiertos por la nieve.




Por más que no lo dijese, es seguro que el buen periodista (de nombre Andrei Gurnob) debe haber pensado que sus paisanos se habían tomado todo el vodka que encontraron, y entonces veían desde elefantes rosados hasta tanques.

Pero el tipo, precavido al fin, accedió a presentarse en el lugar para investigar qué pasaba.
Y esto fue lo que se encontró:



Cuando pudo cerrar la boca, Andrei se aproximó al sitio (que nadie custodiaba) y empezó a sacar fotos de todo lo que veía.
Así fue que pudo constatar que eran más de doscientos los tanques situados allí, con combustible, municiones completas y demás utensilios.

Al publicarse el artículo en la prensa, el despatarro en la milicia rusa fue mayúsculo: entre desmentidos y acusaciones cruzadas, nadie ha dado una versión convincente de qué fue lo que pasó allí.

Lo que algunos periodistas rusos han podido averiguar (bajo cuerda) hasta ahora, es lo siguiente:
  • El paradero de las tripulaciones es desconocido (y estamos hablando de 600 hombres como mínimo)
  • No estaban previstas maniobras militares en la zona
  • La última versión oficial, que indica que los tanques estaban allí "a la espera de ser trasladados de una base militar a otra", es rematadamente disparatada: ningún procedimiento militar contempla el abandono de semejante cantidad de material y armamento sin custodia (además, no estaban cerca de ninguna ruta o vía férrea que facilitara el traslado).
Por lo tanto, nada se sabe a ciencia cierta.
Lo que hace aún más extraño el asunto es que, lógicamente, la llegada de doscientos tanques a las cercanías del pueblito habría sido notada claramente por sus habitantes (aunque más no sea por el ruido que debían haber hecho).
Eso sin mencionar que las tripulaciones debieron contar con medios de transporte para retirarse del lugar.

Se escuchan hipótesis.