domingo, 20 de septiembre de 2009

LOS ÑOQUIS DEL 29


No sé si decir que hay una leyenda urbana detrás de los ñoquis, pero tanto uruguayos como argentinos tenemos la (vamos a llamarle) costumbre de comer ese plato los días 29 y, previamente, poner una moneda o un billete debajo del plato.

Ante todo, vamos a hacer algunas aclaraciones para los amigos que visiten este blog desde fuera del Río de la Plata: los ñoquis están dentro de la categoría de las típicas pastas italianas y se elaboran con diversos ingredientes.

Los hay de papa, sémola, harinas diversas, queso ricota y muchas variedades más (que pueden incluir espinaca, calabaza o lo que usted prefiera).

Se caracterizan por su forma, que las hacendosas abuelas le daban con ayuda de un tenedor:



Pero lo que aquí nos interesa es el origen de esa costumbre, que se mantiene intacta desde hace bastante tiempo.

Según parece, todo comienza con un médico llamado Pantaleón.

Pantaleón nació en Nicomedia (Asia Menor) en el siglo II d.c., hijo de padre pagano y madre cristiana. Estudió filosofía, retórica y medicina (hoy en día hubiera tenido que dar 20 materias para pasarse de un bachillerato a otro).

El buen médico fue ganando mucha fama por su humildad, su bonhomía y, sobre todo, por las curaciones que realizaba. Incluso, más adelante en su vida, Pantaleón abrazaría la fe cristiana y sanaría enfermos invocando a Jesús y la gracia de Dios, aún algunos que ya estaban desahuciados por completo.

Esto le acarrearía la envidia de muchos de sus colegas (ya ven que la profesión médica siempre fue igual), por lo cual sería denunciado y moriría martirizado durante la persecución de los cristianos ordenada por el emperador Diocleciano.

Aquí lo tienen, con un peinado muy a lo Roger Daltrey:


Pero volvamos a lo nuestro.

Estando a la sazón el buen médico recorriendo el norte de Italia, solicitó a unos campesinos un poco de pan. En forma por demás generosa, los campesinos le invitaron a compartir su mesa y las escasas viandas de que disponían (dado que habían pasado por tiempos de muy malas cosechas).

Agradecido por el gesto, Pantaleón les pronosticó que la próxima cosecha sería memorable por lo abundante y que, además, habría muy buena pesca en la región. Y de acuerdo a la leyenda, lo que dijo se cumplió al pie de la letra.

Por tanto, como esa profecía fue realizada un día 29, los aldeanos decidieron conmemorar el evento con el mismo plato que se comió ese día: ñoquis.

Y la costumbre de poner dinero debajo del plato sería algo así como un gesto solicitando abundancia material para el futuro. La costumbre habría llegado al Río de la Plata con los inmigrantes italianos, persistiendo en el tiempo (con mayor o menor popularidad, pero nunca olvidada).

PELICULAS "SNUFF"


Ni siquiera los más fanáticos seguidores de Freddy o de Jason (los sicópatas asesinos de "Pesadilla en Elm Street" y "Viernes 13") estarían preparados para la leyenda urbana de las películas "snuff".

¿En qué consisten las "snuff movies"? Se trata de filmes donde la violencia que se ve en pantalla es, según se dice, absolutamente real. Generalmente, el término es utilizado para referirse a escenas de asesinatos verdaderos que se cometen ante la cámara y luego pasan a formar parte de una película que se distribuye comercialmente. Tal como lo oyen.

La leyenda urbana sobre las películas "snuff" es de comienzo bastante difuso. Al parecer, el primer film involucrado sería de origen argentino, dataría de principios de los '70 y se llamó originalmente "Slaughter".

La "idea" (si así puede llamarse) del supuesto realizador habría consistido en aprovechar la enorme difusión que tuvieron en los medios los crímenes cometidos por Charles Manson y su pandilla en USA.
Así que se confeccionó un guión que se limitaba a mostrar las andanzas delictivas de una supuesta banda de motociclistas, con gran despliegue de violencia. Y se filmó:



Pero cuando la película estuvo terminada no colmó las expectativas de los productores, supuestamente por su "falta de realismo".

Por tanto, siempre según la leyenda, alguien habría sugerido asesinar ante cámaras a un "extra" e incluir la escena dentro del film.

Otras versiones indican que la muerte existió, pero producto de un accidente: un arma que debió cargarse con balas de salva, terminó por llevar proyectiles de verdad y se produjo un desastre (que quedó incluído en la película como una escena más).

Lo cierto es que el film se distribuyó con el título de "Snuff" y unos eslogans absolutamente deprimentes:
  • "Lo más sangriento que haya sucedido frente a una cámara"

  • "La película que sólo pudo hacerse en América del Sur, donde la vida es barata"

Con el tiempo, se hablaría profusamente acerca de las películas "snuff".

En la época en que el género "gore" tuvo su apogeo, cada tanto resurgía la leyenda, diciendo que tal o cual escena dentro de la película era real cien por ciento.

Tales comentarios solían alcanzar a las escenas más sangrientas dentro de pésimas películas "clase B", que se limitaban a su vez a copiar lo peor del género, casi sin recursos y sin un guión medianamente decente.

Precisamente esa falta de recursos, era la que hacía que los "efectos especiales" fueran de baja calidad. Y por eso mismo, muchas veces bastaba con observar la escena en cámara lenta para darse cuenta de que allí no se había cometido ningún crimen real.

Lo único que saltaba a la vista era lo precarios que eran los trucos utilizados.

De todas formas, hubo algunos casos que siempre generaron dudas. En particular, se dio el caso de que el actor Charlie Sheen, en su momento denunció como posible película "snuff" a uno de los filmes de la saga "Guinea Pig" (conjunto de repulsivas películas de origen japonés).

Mientras tanto, el tema también admitía otros enfoques. Por ejemplo: intentar entender qué había detrás del morbo y la fascinación que parecían despertar los crímenes y asesinatos reales ante cámara.

Así fue como vio la luz el documental "Snuff", que incluye diversos puntos de vista sobre ello, aunque haciendo mayor hincapié en los contenidos televisivos (como los videos que muestran violentos crímenes, ejecuciones o accidentes fatales).



La polémica se reavivaría de tiempo en tiempo. Uno de los supuestos casos aparecería dentro de la serie de películas, de muy dudoso gusto, tituladas genéricamente como "Cannibal Holocaust".

En realidad, tal como fue luego denunciado, el rumor lo habrían esparcido los propios interesados. La venta en DVD reclamaba, al parecer, alguna estrategia de marketing:




También hubo referencias a las "snuff movies" dentro del cine de Hollywood: en la película "8 milímetros", Nicolás Cage compone a un investigador que trata de averiguar el origen de un film escabroso tomado de la realidad:



Y en la película "Tesis", del director Alejandro Amenábar, vuelve a aparecer el tema: su protagonista está trabajando en una tesis sobre la violencia audiovisual, cuando el profesor que la tutela muere en circunstancias extrañas.
Se descubrirá entonces que hay una película "snuff" y una sórdida trama en la Facultad.


Esta es una leyenda urbana que reaparece sistemáticamente.
Incluso, hay investigadores del FBI que afirman que es más que una leyenda.

Pese a ello, hay un elemento que parece desmentirla por completo: Al Goldstein, editor de la revista "Screw", ofreció públicamente un millón de dólares a quien pueda demostrarle en forma contundente la existencia de películas "snuff" que hayan sido distribuídas comercialmente.
Y hasta el momento, nadie se presentó.

jueves, 17 de septiembre de 2009

AGENDAME PARA EL AÑO PASADO


Esta noticia hará las delicias de todos aquellos que piensan que el tiempo no les alcanza.
¿Cuáles cosas les quedaron en el tintero? ¿La dieta? ¿Los estudios? ¿Alguna tarea hogareña?
Ya no hay que preocuparse: salió a la venta una Máquina del Tiempo en "Mercado Libre".

Anunciada como "Condensador de flujos" de edición limitada, sirve (según el anunciante) para convertir tu vehículo en una máquina del tiempo.
Desde accesorios estilo "H.G.Wells" hasta asesoría del "Doc" Brown, todo puede conseguirse con este proveedor.

A modo de ejemplo, publicitan un Renault 12 convertido en "máquina del tiempo" (dicho sea de paso, es bastante más económico que conseguir un De Lorean para transformarlo):




El vendedor ha puesto precio único a su artículo: mil billetes verdes contantes y sonantes.
Honestamente, una bicoca.

Imaginen que pisan el acelerador y, en cuestión de un instante, ya están en condiciones de:
  • pasar por una librería y comprar una primer edición de Cortázar o Borges (aunque el librero nos diga: "mire que es un autor nuevo, medio rebuscado...")
  • mirar la TV por horas y horas sin que aparezcan Tinelli o Zulma Lobato (y que el único Sofovich mencionado sea Hugo)
  • comprar el entero de lotería que sabemos va a salir sorteado (en vez de comprar un vigésimo de "ese número tan lindo"....que ni figuró en la lista).
  • estar en cualquier parte y saber que no va a sonar ningún "ringtone" insoportable (porque, además de no existir el celular....¡no existía la cumbia villera!)
  • ver una peli en el cine Censa (que era....enoooormeeeeee)

Y si no les interesa el pasado, pues viajan al futuro: parece que el límite temporal (hacia atrás o hacia adelante) es de 500 años.
Eso es lo que anuncia el vendedor, que para más datos ofrece una garantía: "si no vuelve al futuro, le regalamos su dinero".


No digan que no les avisé.
Para reirse un rato (y ver cuán loca está la gente), les dejo el link hacia la oferta aquí.
No se pierdan las preguntas de los clientes potenciales.

lunes, 14 de septiembre de 2009

¿Y QUE APRENDISTE HOY EN LA ESCUELA?



Imaginen la escena:

Usted, madre o padre, va camino a buscar a su hijo a la salida del colegio.
Al llegar al sitio, se encuentra con un panorama totalmente alarmante: policías y bomberos por doquier, patrullas, zonas de acceso restringido, científicos de aspecto extraño y personal con trajes anti-contaminación. En medio de todo eso, los niños.

Claro, usted empieza a apurar el paso mientras la cabeza le trabaja a mil por hora. ¿Qué puede haber pasado? ¿Por qué no les avisaron nada?
Con el pulso acelerado y ya comenzando a hiperventilar, divisa finalmente a su hijo, que corre hacia usted.

Y un segundo antes de desmayarse, alcanza a oir lo que le dice el nene:

- Mami, papi, ¡los extraterrestres aterrizaron en la escuela!




La genial idea, destinada a potenciar la creatividad y estimular el espíritu científico de los alumnos, fue llevada a cabo por el colegio Stag Lane de Edgware (Reino Unido).

Apenas llegaron esa mañana los 300 alumnos, se encontraron con las típicas bandas que dicen "POLICE LINE - DON'T CROSS", rodeando la zona de recreo al aire libre del colegio.
Y sus maestros y profesores les explicaron que se había producido un aterrizaje alienígena en el lugar.

Acto seguido, les asignaron algunas tareas según las edades y niveles. Por ejemplo, para los grados superiores hubo una clase de biología donde se mostró y analizó una (supuesta) "garra de un extraterrestre" hallada en el lugar:



Además, los mayores debieron elaborar un reporte completo del "aterrizaje", en base a los indicios e información que obtenían de los científicos.
Los niveles medios ayudaban a policías y bomberos a recopilar "pruebas materiales".
Y los pequeños lo pasaron fenómeno, dibujando a los extraterrestres según ellos los imaginaban.

Luego del almuerzo, se les explicaba a todos los niños que el suceso era ficticio y que todos los "hallazgos" (que incluían desde huellas hasta símbolos extraños) eran un invento destinado a aprender cosas nuevas sin tener miedo.

El evento fue un éxito completo. Al menos entre los niños.
(Es probable que algún padre o madre se haya dado un susto de novela)

domingo, 6 de septiembre de 2009

EL ULTIMO PROCESO POR BRUJERIA EN OCCIDENTE


Imagino que pensarán, dado el título del post, que voy a hablarles de algún suceso acontecido en los siglos XVI o XVII. Pero no.
Resulta que el último proceso en toda regla seguido en Occidente, contra una persona acusada de brujería, se llevó a cabo en Inglaterra en 1944.

Helen Duncan, que así se llamaba la acusada, había nacido en Escocia en 1898. Casada y madre de seis hijos, tenía la reputación de ser una médium en toda regla. Es que, tanto entonces como ahora, son varias las agrupaciones metafísicas que sostienen la posibilidad de comunicarse con los espíritus.

Técnicamente, esta comunicación no podría realizarla cualquier persona, sino aquella que está especialmente dotada para hacerlo: un médium.

La Sra. Duncan fue muy solicitada en los años '30, pero cuando la Segunda Guerra Mundial estalló y las bajas inglesas se multiplicaron, fueron cientos las personas que deseaban comunicarse con sus parientes fallecidos o saber qué suerte estaban corriendo sus seres queridos en medio del conflicto.



De acuerdo a las teorías espiritistas en boga por entonces, las sesiones (a las cuales la Duncan cobraba entrada) se iniciaban con esta señora sentada en un rincón, apartada de los asistentes.

Se suponía que, al entrar en trance, la médium producía un "ectoplasma" (algo asi como una materialización), por lo cual se hacía presente y visible alguno de sus "guías espirituales", que tomaban control de la mujer.

En una sesión de enero de 1944, sucedió algo bastante inusual: en el momento en que se iniciaba la "materialización", dos hombres corpulentos que estaban entre el público se lanzaron sobre la médium, tratando de atrapar la figura aparecida y causando un total alboroto.

Lo curioso es que ambos hombres eran oficiales de la marina inglesa y estaban en colaboración con la Policía, que irrumpió al instante en el local y procedió a arrestar a la Sra. Duncan.

La pregunta es ¿por qué la Royal Navy estaba interesada en una médium de pacotilla?
Y la respuesta está en la suerte corrida por el buque que vemos a continuación, el acorazado HMS Barham:



En una de las sesiones de la Sra. Duncan, acontecida bastante tiempo antes del lío, se hallaba entre el público un matrimonio mayor. Puesto que la médium supuestamente tenía facultades extrasensoriales, ellos esperaban que pudiera decirles algo sobre su hijo, que había sido reclutado como marinero a bordo del Barham.

En esa época, las cartas desde el frente llegaban tarde, mal y a veces nunca. Por eso, por su razonable angustia, quisieron asistir y preguntar por su hijo.

Pero en medio de la sesión, antes de que pudieran formular pregunta alguna ni explicar por qué motivo estaban allí, la Sra. Duncan se dirigió a ellos y les anunció que el acorazado Barham había sido hundido y que su hijo estaba muerto.

No estaba mintiendo. Una semana antes, el HMS Barham (de servicio en el Mediterráneo) había recibido tres torpedos de un submarino alemán y se había hundido, con gran pérdida de vidas.
Pero el gobierno no comunicó la noticia ni al público ni a los deudos, para no rebajar la moral.

Entonces, ¿de dónde sacó la médium esa noticia?



Igual que cualquier persona que sabe algo que no debería saber, la Sra. Duncan estaba en serios problemas.
Se "preparó" una detención y la misma se llevó a cabo, pero entonces surgió una cuestión: ¿bajo qué cargos la arrestarían?

El oficial de marina (teniente de navío R. Worth) que se lanzó sobre el "ectoplasma", pensó que se trataba de una sábana convenientemente amañada. Pero se quedó con las manos vacías, pues no atrapó más que el aire. No había pruebas de fraude, entonces.

El fiscal que acusó a la Duncan en los tribunales de Portsmouth invocó primeramente la "Vagrancy Act" de 1824 (algo así como una ley contra vagos y mendigos). Luego pasó a acusarla de conspiración junto con otras tres personas.

Y finalmente, cuando el tema pasó a un tribunal superior, la fiscalía echó mano de una Ley de Brujería de 1735, nada menos.

La defensa procedió a llamar a una serie de testigos que dejaron estupefactos a los jueces.
Por ejemplo, una mujer de apellido McNeill atestiguó que la Sra. Duncan le había anunciado la muerte de su hermana, acontecida horas antes en medio de una intervención quirúrgica (de la cual no podía tener ni idea la médium).



Finalmente, la defensa ofreció a los jueces lo que hubiera sido una prueba irrefutable (ya sea a favor o en contra): que la Sra. Duncan realizara una sesión allí mismo, bajo el control de la Corte.
Pero tal posibilidad fue rechazada por el tribunal.

Al cabo de la semana, que fue lo que duró el juicio, la mujer fue condenada de acuerdo a los estatutos de la Ley de Brujería de 1735, por fraude. Pasaría seis meses en prisión (había sido condenada a nueve).
Dicha ley fue revocada recién en 1951, cuando fue sustituída por la Ley de Médiums Fraudulentos.

Mientras tanto, Helen Duncan continuó con sus "sesiones". La Policía volvería a registrar su casa en 1956, irrumpiendo en medio de una materialización.
Parece que la ruptura del trance producida en esa ocasión fue demasiado para el físico de la médium: fallecería a los pocos días.

Y no la dejarían descansar: volvió a ser motivo de los medios poco antes de las últimas elecciones en USA, como ven aquí:



Supuestamente, Helen Duncan había realizado una "predicción" antes de morir: que un presidente negro sería elegido en USA algún día y que, al mes de entrar en funciones, provocaría una guerra nuclear.

Por suerte, no hubo tal guerra.
Si bien Obama anda haciendo pavadas, no apretó el botón del apocalipsis (todavía no, al menos).

sábado, 5 de septiembre de 2009

EL DIA QUE LOS ALIENIGENAS INVADIERON GOOGLE



En varias versiones locales de Google, al abrir la página del buscador la gente se encuentra con el inusual logo que se ve en la imagen anterior.
Varias personas me han preguntado cuál sería la vinculación del día de hoy con los OVNIs, así que me atrevo a arriesgar alguna posible respuesta.

En primer lugar, el 5 de setiembre se realiza el Exeter UFO Festival (cuya página oficial pueden visitar aquí), evento que incluye conferencias sobre el tema, actividades para mayores y niños, y hasta un baile a la noche (eso es lo que yo llamo estudiar los OVNIs en forma divertida).



Este festival tiene un por qué: conmemora un incidente acontecido en setiembre de 1965 (que comenzó el día 3 y se desarrolló en las semanas subsiguientes).

El incidente de Exeter sucedió a unas 5 millas de Exeter (New Hampshire, USA).
Alrededor de las dos de la madrugada, Norman Muscarello (de 18 años) regresaba a su casa luego de visitar a su novia. Como no tenía auto ni había autobuses a esa hora, el adolescente juzgó buena idea hacer auto-stop en la carretera.

Pero no encontró indicios de tráfico alguno en la ruta, así que comenzó a caminar para ir ganando tiempo.
En determinado momento, distinguió unas luces rojas que se movían tras unos árboles e iluminaban una granja cercana. Pensando que algún granjero estaría saliendo con una camioneta, se dirigió allí a intentar pedir un aventón.

Conforme logró acercarse más y más, cayó en la cuenta de su error: no se trataba de la camioneta de un granjero, sino de un objeto discoidal que presentaba luces rojas en su parte baja. El OVNI se hallaba suspendido sobre un claro del bosquecillo, pero se movió en dirección al joven apenas éste se hizo visible.




El muchacho estaba casi paralizado por el terror, pero atinó a correr hacia la granja cercana. Al llegar a la puerta y solicitar auxilio a gritos, sólo constató que no había nadie en casa en esa noche.

El OVNI había vuelto a descender en el claro, desde donde se veia su luminosidad entre los árboles. Esto fue aprovechado por el joven para correr hacia la carretera, donde por suerte encontró un auto con una pareja que accedió a llevarlo hacia la estación de Policía.



El oficial de guardia se llamaba Reginald Toland y no pudo menos que notar el nerviosismo de Norman al contar su historia, así como su auténtico miedo.
Aún así, es probable que en circunstancias normales, el policía hubiera hecho caso omiso del "cuento de marcianos" que relataba el chico, pero esa noche hubo otras cosas que pasaron por su mente.

Para empezar, conocía al joven y sabía que no era un fabulador. Pero había más que eso.

Pocas horas antes, una patrulla de caminos estacionada en un cruce rural de la zona, había visto pasar un coche a altísima velocidad y con evidente descontrol del conductor.

Cuando por fin alcanzaron el auto, se encontraron con una mujer frenética y aterrorizada al volante. Les relató que iba conduciendo por la ruta, cuando de pronto surgió un objeto discoidal en el cielo, que emitía una luminosidad rojiza y se situó suspendido sobre el coche.

La mujer pisó el acelerador a fondo, pero pasaron cinco quilómetros hasta que terminó la persecución, momento en el cual el OVNI se apartó de la carretera en otra dirección.
De todas formas, la conductora no disminuyó la velocidad, pues deseaba llegar cuanto antes a un sitio poblado.

El terror de la mujer era genuino: fueron necesarios varios minutos para que se calmara y el oficial debió acompañarla con su patrulla hasta el pueblo más cercano.



Sabiendo lo sucedido (pero sin decírselo al joven Norman), el oficial Toland pidió al patrullero Eugene Bertrand (el mismo que había acompañado a la conductora horas antes) que regresara con el muchacho a la zona de la granja y el bosquecillo, para chequear.

Al llegar al sitio y comenzar a investigar, el policía pronto se dio cuenta de que algo inusual sucedía: los caballos alojados en el establo de la granja pateaban y relinchaban frenéticamente.

Y no tuvo tiempo de hacerse preguntas: de pronto surgió el OVNI del bosquecillo cercano y se dirigió hacia él.
Bertrand tuvo un reflejo típico: apoyó una rodilla en tierra y, sacando su arma, apuntó al objeto. Pero, como declararía luego, "me di cuenta de que era una estupidez dispararle a un objeto de ese tamaño, no iba a lograr nada".

Tomó de un brazo al aterrorizado Norman y se dirigieron corriendo a la patrulla. Allí el policía usó la radio y pidió refuerzos.

Mientras esperaba, el patrullero observó con prismáticos al OVNI, que oscilaba sobre el suelo a apenas unos treinta metros del coche donde estaban. Vio con claridad las luces rojas en la parte baja, que se encendían y apagaban en una rápida secuencia de unos 2 segundos de duración.



A los pocos minutos llegó al lugar otra patrulla, conducida por el oficial David Hunt. El OVNI continuaba en su sitio y Hunt lo pudo ver con total claridad. Notó, al igual que los otros dos hombres, la tremenda agitación de los animales de la granja.

Luego de un rato, el objeto comenzó a moverse progresivamente en dirección al bosquecillo y finalmente desapareció por completo de la vista.

Los policías llevaron al muchacho a su hogar y explicaron el incidente a la asombrada madre. Luego regresaron a la estación y reportaron por escrito lo sucedido.

El jefe de Policía decidió que era prudente informar a la Fuerza Aérea, aunque más no fuera por motivos formales. Pensó que, de todas maneras, el suceso no iba a interesar a los militares.
Pero se equivocó, pues al día siguiente aparecieron en la estación dos uniformados, que se presentaron como el Mayor David Griffin y el Teniente Alan Brandt, solicitando entrevistar a todos los testigos.

Curiosamente, los militares se sintieron muy molestos cuando supieron que el patrullero Bertrand no había recabado los datos personales de la conductora asustada. Además, luego de interrogar a los dos policías y al joven (todos por separado), les indicaron que no debían hablar con la prensa del asunto.

Pero era muy tarde, porque un reportero local solía escuchar las frecuencias policiales de radio y ya estaba enterado (sería un reportero tipo Kolchak, digo yo).
Por lo tanto, la noticia se hizo pública mediante los periódicos.




Cuando la prensa acorraló a los voceros de la Fuerza Aérea de la cercana base de Pease, los militares les dijeron que "lo único que vieron esos tres hombres fueron estrellas titilando, nada más".

Con el tiempo, surgiría una segunda "explicación oficial", según la cual esa noche había habido un ejercicio de la Fuerza Aérea, por lo cual "los testigos se habían confundido por las luces de un bombardero B47".

Por extraña "casualidad", al poco tiempo del incidente de Exeter, un coronel de la Fuerza Aérea se puso en contacto con un físico de la Universidad de New Hampshire (James Trainor) para solicitarle instrumentos portátiles que permitieran efectuar mediciones y detecciones de OVNIs.

Trainor cumplió su cometido a carta cabal y entregó dos instrumentos portátiles a los militares: uno de ellos permitía medir la temperatura de objetos distantes y el otro detectaba y medía radiación en objetos distantes.

Las cosas no se quedaron así: los testigos se sintieron (con razón) ridiculizados por las "explicaciones" de la Fuerza Aérea y remitieron sendas cartas a la prensa, los investigadores independientes de OVNIs y a los propios militares.

Dos investigaciones diferentes (una realizada por el ufólogo John Fuller y otra por el NICAP, organismo que investiga los OVNIs) demostraron que lo visto por los testigos era un objeto volador de procedencia desconocida.

La presión ejercida por estos resultados, que se hicieron públicos, hizo que la Fuerza Aérea remitiera una carta a los policías involucrados, admitiendo que no podían dar una explicación al objeto observado esa noche.

Hasta aquí lo que yo conozco del tema OVNI que pueda estar vinculado con esta fecha.
Y si no es eso, será que los alienígenas le hicieron una broma a Google, vaya uno a saber.

Si alguien tiene otra hipótesis vinculada, se agradece que la haga saber.

miércoles, 2 de septiembre de 2009

NO TE DUERMAS


"Body snatchers" ("Secuestradores de cuerpos") es una película de 1993 dirigida por Abel Ferrara.

Sobre la base de una novela de Jack Finney (aunque apartándose bastante de la misma), se desarrolla la trama del film: una familia llega a una base militar, dado que el padre es experto en medio ambiente y debe realizar un informe como parte de su labor.

Desde el punto de vista del hombre, se trata de un trabajo rutinario. Para su inquieta hija, todo parece muy aburrido (como sería para cualquier adolescente metida en un ambiente excesivamente reglamentado).
Pero muy pronto, ambos descubrirán que suceden muchas cosas extrañas en ese lugar (y no digo más nada, para no "quemar" el argumento).

Se trata de una película simple y directa, de ciencia-ficción sin rebusques innecesarios. Las actuaciones son ajustadas y se puede ver en un pequeño papel a Forest Whitaker (figura de primera, hoy en día).

Como dato curioso, también aparece R. Lee Ermey en el elenco (para variar, haciendo el papel de un militar): probablemente lo recuerden como el demencial sargento de "Full Metal Jacket" ("Nacido para matar") o haciendo de sí mismo en una serie del Canal Discovery ("Mail Call").

El Pelado la recomienda. Y capaz que pueden verla este mes en TV, aunque no sé si la repetirán (mi operador de cable está muy ocupado batiendo el récord de exhibición de "El diario de Bridget Jones").